IN PRAISE OF SHADOWS

-影を称えて-

"Al menos desde la Alegoría de la caverna de Platón, hemos visto las sombras como una metáfora de los aspectos ilusorios y malvados de la vida, de lo que debemos erradicar para iluminar la verdad y la bondad inherente de la existencia. Y, sin embargo, olvidamos que la oscuridad evidencia evidencia ligera y palpable sin la cual no seríamos capaces de apreciar o incluso notar el brillo mismo".

 

En nuestra vida actual, el ideal de belleza se presenta cada vez más como perfección. Simetría y balance de color. En ninguna lugar

 es esto más evidente que en las redes sociales, donde el uso de softwares para retocar y mejorar imágenes es omnipresente. Antes de compartir una imagen o un momento, primero debe ser perfecto. No hay lugar para el defecto.

 

Sin embargo, en la tradición japonesa, la imperfección es una parte importante de la belleza. Es algo para ser celebrado, no escondido.

 

Este hecho está presente en muchos aspectos de la estética japonesa, como Kintsugi, el arte japonés de reparar cerámica rota volviendo a ensamblar las áreas rotas con laca espolvoreada o mezclada con polvo de oro. Como filosofía, Kintsugi trata las roturas y reparaciones como parte de la historia de un objeto, en lugar de algo que deba disfrazarse.

 

Algo similar se encuentra en el diseño arquitectónico de las viviendas domésticas japonesas, donde el uso de pequeñas ventanas controla la existencia de luz natural interior. La filosofía es que permitir la presencia de la oscuridad, o la sombra, junto a la luz hace que el ambiente sea más armonioso, más perfecto. Un recordatorio de la forma en que vivían los antepasados ​​japoneses hace cientos de años en viviendas oscuras rodeadas de sombras, al abrigo del duro sol japonés.

 

Con este proyecto fotográfico "In Praise of Shadows" (Elogio de las sombras) he tratado de reflejar este concepto de contraste entre la luz y la sombra y la importancia de permitir que la imperfección juegue un papel en el logro de la belleza perfecta.

 

"Un tenue rayo dorado, proyectado en la oscuridad circundante, como la línea brillante del horizonte al atardecer... No creo que el oro muestre su triste belleza de manera más espléndida en otros lugares".

 

Jun'ichirō Tanizaki, Elogio de las sombras, 1933

Akasaka, Tokyo.
Akasaka, Tokyo.

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Nara, Kyoto.
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Kinkaju-ji, Kyoto.
Kinkaju-ji, Kyoto.

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Akasaka, Tokyo.
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